viernes, 15 de agosto de 2014

Atrévete a iniciar tu propio negocio.

El mundo se encuentra hoy hablando sobre la crisis económica que afecta a varios países. Miles de personas diariamente, se encuentran sin trabajo y consideran que las oportunidades para emplearse son pocas y la desventaja es grande; no piensan en iniciar su propio negocio, pues consideran que ésto es para algunos privilegiados. 

Por esto, hoy quiero hablarte de un principio y un deseo de Dios, que dejó escrito en su Palabra: El quiere empoderarte para que prosperes. Sí!! No entiendo por qué muchos cristianos en la actualidad pareciera que le tienen pánico a la palabra prosperidad. Como si la vida de total escasez y pobreza hiciera más santa y buena a una persona. Leo a través de toda la Escritura, el deseo de Dios porque estemos bien. Deuteronomio 8:17-18 dice que Dios te quiere dar poder para prosperar.

Tú que estas sin empleo, ¿has pensado que esta situación puede ser el peldaño que te impulse a iniciar tu empresa? Recuerda que los problemas pueden convertirse en un obstáculo que te impida avanzar o en un trampolín que te lance a cosas mejores. Todo depende de la actitud con que los afrontemos. Podrás decir: ¿Cómo empiezo un negocio si ni dinero tengo para mi sostenimiento? Bueno, déjame hablarte de 3 áreas que son vitales para que rompas con esas líneas de pensamiento que te impiden ver más allá.
 



  • IDEAS: aunque te parezca increíble, las más grandes empresas que hoy conocemos, no iniciaron prescisamente con una grande suma de dinero. Iniciaron con ideas, esa fuerza creativa que nos dá iniciativa para hacer una labor, crear un producto o una marca. Como imagen de Dios que somos todos los seres humanos, contamos con un gran depósito de creatividad. Los microprochips (componentes de la industria de las computadoras), están hechos con base en sílice, que es un elemento que se encuentra en la arena. El petróleo no fue considerado un recurso hasta que alguien inventó la máquina de combustión interna. Esta materia prima (por mencionar sólo dos ejemplos), ya estaban presentes, pero fue una persona con una idea que logró encontrarles utilidad. Por tanto, la prosperidad brota de adentro, de tu interior. Y es allí donde Dios colocó grandes riquezas que tu aún puedes desconocer.

  • CARACTER: podemos definirlo como la suma de pensamientos, hábitos y motivaciones e influye positiva o negativamente en la calidad de nuestras ideas y por tanto, de nuestra creatividad. Un negocio próspero, requiere un carácter sólido y firme de una persona que desee cambiar sus líneas de pensamiento (Romanos 12:2); sus hábitos (para cambiarlos necesitas invertir mínimo 3 semanas de continua disciplina en aquello que quieres cambiar) y de movitaciones correctas (ellas te dan el impulso para que inicies).

  • BUENA ADMINISTRACION: las acciones que tomes para dirigir tu negocio, definirán lo alto que puede llegar. Conozco alguna cantidad de buenas personas con grandes y excelentes ideas, pero una fisura en su carácter con respecto a los hábitos, echa todo a perder. Cuando el rey David estaba dando las instrucciones para construir el templo (1 Crónicas 29:2), dijo algo muy específico: el oro para las cosas de oro, la plata para las cosas de plata, el bronce para las cosas de bronce. Este es un buen principio de administración: el dinero que está destinado para un área específica, se utiliza para ese fín. Muchos problemas financieros inician, porque la gran mayoría de personas, toman el dinero que está destinado para una cosa y lo gastan en otra totalmente diferente. Guardar este principio no es falta de fe...es desorganización y mala administración del dinero.
Como puedes notar, dentro tuyo Dios ha colocado lo que necesitas para emprender todo aquello que desees. Anímate e inicia por conocerte a ti mismo: enumera y escribe una lista de las capacidades y talentos que posees. Pero no olvides también, listar tus fisuras en tu carácter: hábitos que no te ayudan, manejo del dinero, del tiempo y las motivaciones. 

 Todo lo que te falte, acude al Señor y pídele que te de sabiduría para cambiar y proyectarte (Santiago 1:5). El te dará en gran abundancia y notarás que tu vida toma otro rumbo. Notarás que tu nivel de vida no estará dirigido por las circunstancias o los reportes económicos del gobierno. Tomarás liderazgo sobre tu vida y el Señor te respaldará en lo que emprendas. Así que mejor, ¿dejas de quejarte y te animas a provocar cambios?

No hay comentarios:

Publicar un comentario