Las ventas habían sido muy buenas otro trimestre más.
Jay Campbell se encontraba sentado a su escritorio, visiblemente
satisfecho, mientras echaba una mirada a los buenos informes que le habían
entregado aquel día. Tal vez me tome la tarde libre y vaya a jugar golf,
estaba pensando cuando la voz de su secretaria se escuchó en el
intercomunicador. “Discúlpeme, señor, pero el señor Devlin le llama por
teléfono”, dijo. “Creo que es importante.”
El señor Devlin era el presidente de Valco, la gran compañía
que era responsable de la mayoría de aquellas buenas ventas. Jay levantó el
receptor y dijo: - Hola Mark. ¿Qué haces esta tarde? - ¿Qué qué hago?-
responde Mark. Estoy tratando de calmarme después de haber tenido que
decirle a una de tus vendedoras que saliera de mi oficina.
-¿Qué tuviste que hacer qué…? – En su mente comenzaron a
aparecer números de ventas que caían a plomo al continuar escuchando la
irritada voz en el teléfono.
- Esta mujer de tu compañía, le ha hecho
perder una hora a mi gerente tratando de obligarla a realizar un nuevo pedido,
después que se le había dicho que no. Cuando le dije que se fuera porque nos
estaba haciendo perder mucho tiempo, me dijo que era un rudo por
no escuchar lo que ella tenía que decir acerca de un nuevo producto. Escúchame
Jay, no me importa cuánto dinero nos puedas ahorrar. Cuando le digo que no a
alguien, ¡es no! Y te prevengo que si esa mujer pone los pies de nuevo en mi
oficina, puedes cancelar nuestras cuentas corrientes y olvidarte de nuestras
compras en el futuro.
¡Clic! El teléfono al otro lado de la línea sonó como un
portazo. Jay comenzó a caminar por su oficina echando humo, pensando en el
problema que tenía entre manos. El sabía quién era la responsable. Sally era la
persona que realizaba más ventas de su compañía. Tenía gran habilidad y
determinación para cerrar una venta. Pero últimamente, se había puesto tan
insistente, que cerraba casi tantas puertas como las que abría. El sabía que
tendría que confrontarla aquella misma tarde.
Sally no lo sabía, pero las palabras de Jay le llegarían a
los más profundo del corazón. – Pase - le dijo Jay cuando ella asomó la cabeza
en su oficina. – Vine en cuanto vi su nota, señor Campbell – dijo Sally. – Por
favor, pase y cierre la puerta. Siéntese aquí – le dijo Jay -. Hay algo de
lo cual deseo hablarle.
“Sally, cuando esta compañía recién había comenzado, yo era
quien realizaba todas las ventas. Y durante aquel tiempo, ¿sabe lo que solía
pensar que era lo peor que podría llegar a ocurrirme? Imagínese la siguiente
escena. Yo me encuentro en la sala de conferencias de uno de nuestros mejores
clientes, muy entusiasmado por hacer mi presentación. Tengo todos mis gráficos
y cuadros listos.
El presidente de la corporación está sentado a mi lado.
Comienzo a hacer la presentación. Estoy hablando en voz alta y haciendo
ademanes como loco, cuando de repente mi mano golpea la cafetera que se
encuentra justo frente a mí, ¡volcándola sobre las piernas del presidente! Y
estoy hablando de una cafetera llena de café hirviendo. Puede imaginarse
la escena. El director grita y da un tremendo salto. Tomo un montón de toallas
de papel y trato de ayudar al presidente a secarse. Pero debido al lugar
donde cayó el café, resulta muy embarazoso tratar de ayudarle. Totalmente
disgustado conmigo, me quita de un manotazo las toallas de papel y trata de
secarse. Todo el tiempo trato de calmarlo para poder salvar la
presentación de mi venta. Señalo los gráficos y los cuadros, pero el ya no está
interesado en escucharme".
Hubo una larga pausa. Finalmente Sally preguntó: - Señor
Campbell, ¿me llamó usted solamente para contarme esta historia? – Bueno,
en cierta manera sí, Sally – dijo Jay tornándose serio. Verá, esta mañana usted
derramó café hirviendo sobre las piernas de alguien.
– ¿A qué se refiere? Pregunta Sally, aunque en lo
profundo de su ser sabía a qué se refería. Jay continuó: Sally, esta
mañana cuando se encontraba en la oficina de Valco realizando su presentación,
estaba tan entusiasmada que volcó una cafetera llena de café hirviendo sobre
las piernas de la gerente de ventas. Como si eso fuera poco, cuando vino el
presidente y le pidió que se fuera, ¡también le arrojó café! En realidad, al
decirle que era rudo al no permitirle concluir, fue como tomar la cafetera y
arrojarle café caliente encima. Cuando usted se fue, el me llamó por
teléfono.
Jay se acercó a la silla de Sally y le dijo: Si arroja
café hirviendo sobre las personas, lo único que logrará es arruinar relaciones
y perder clientes que ha llevado años ganar, y no conseguir una venta. Verá
Sally sé que está teniendo problemas en la relación con los otros vendedores. Y
a pesar de que no pretendo ir a lo personal, imagino que probablemente lo hace
también con sus amigos fuera de la oficina.
“Si QUEMA
a
una persona una vez, puede tomarlo como un accidente, pero si lo sigue
haciendo, usted será la persona más solitaria del mundo. Si desea sentenciarse
a la soledad en su vida personal, es cosa suya, pero si sigue quemando a
nuestros principales clientes, le costará el trabajo.”
Otras personas habían tratado de hablar con Sally acerca de
su excesiva agresividad (tanto en el trabajo como en su vida personal) pero
ella siempre se excusaba. Provenía de una familia que le había legado como
herencia el enojo y la pelea. Nunca había estado dispuesta a considerar su
naturaleza excesivamente agresiva, ya que eso la hubiera obligado a traer a la
memoria recuerdos demasiados dolorosos. Durante años, nada ni nadie pudo vencer
sus blindadas defensas. Pero una conversación significativa lo logró. Esta vez,
Sally no pudo dejar de comprender el mensaje.
(Texto tomado del libro El irresistible lenguaje del AMOR
, escrito
por Gary Smalley y John Trent, páginas 99 - 105, sobre las descripciones
vívidas.)
https://www.facebook.com/pages/Corazones-Aprobados/144721555640365
La comunicación asertiva es aquella manera de transmitir un
mensaje con claridad pero sin agresividad. Expertos en el tema de la
comunicación, aconsejan el uso de algo que llaman 'descripciones vívidas',
que son herramientas para transmitir no sólo palabras, sino también
sentimientos, puesto que hay ocasiones en las que las palabras no bastan para
dar a entender un mensaje. Miles de parejas se encuentran ante un enorme muro
de incomprensión cuando tratan de transmitir sus sentimientos. Padres que no
saben cómo explicarle a sus hijos, los sentimientos encontrados que hay en sus
corazones, debido a sus comportamientos. Hijos que se sienten impotentes ante
la falta de comprensión de sus padres. La mayoría de mujeres se quejan que los
hombres no las entienden....y así una larga lista de incomprensiones, cuando de
transmitir mensajes y sentimientos se trata.
Y es que cuando de comunicación hablamos, podemos crear
muros o puentes. Los muros son todas aquellas formas de expresarnos que nos
alejan de nuestro interlocutor, quien quiera que sea. Muchas veces, la persona
no es consciente de esto, al igual que nuestra amiga Sally, del relato
anterior. Pero qué lindo cuando hay personas llenas de sabiduría, que usan
las descripciones vívidas, que son puentes en la comunicación, que no es otra
cosa sino formas de expresar las ideas y los sentimientos que las acompañan,
para así acercar y acercarse a sus seres amados.
Pero se preguntarán: ¿Y cómo hago para crear una
descripción vívida? La respuesta es: usando nuestra imaginación, con objetos
que se encuentran a nuestro alrededor o con parábolas, como lo hacía
Jesús. Él fue un experto en transmitir ideas acompañadas de sentimientos:
el hijo pródigo, el buen samaritano, los dos cimientos, el sembrador, la
oveja perdida, el grano de mostaza, etc. Hay una gran cantidad de figuras
sacadas de la cotidianidad y el Señor supo hacer gran uso de ellas. Al igual
nosotros lo podemos hacer, usando términos de la profesión o
actividades de la persona con quien deseamos comunicarnos asertivamente.
Las descripciones vívidas son muy útiles, cuanto más
espinoso sea el tema a tratar. Es afirmar primero el corazón de nuestro
interlocutor, captar su atención y dejarle 'sentir' nuestros sentimientos. En
especial con los hombres, el sólo uso de palabras activa sólo su
intelecto, pero cuando incluimos descripciones vívidas, estas despiertan su
hemisferio derecho, el de las emociones. Porque la idea no es ganar una
discusión, sino transmitir un mensaje a través del cual, puedan 'vivir' los
sentimientos que estamos experimentando. Facilita escuchar y entender al otro,
sin ponerse a la defensiva. Es una forma inteligente de comunicarnos.......y no
es imposible, requiere sólo un poquitín de nuestra parte para lograrlo y
veremos que los resultados son maravillosos y las relaciones más saludables y
armoniosas.
Recuerda: la próxima vez que tomes un cafecito, es muy
agradable bien servido......pero lanzado puede dañar y lastimar a nuestros
semejantes. Así que, cuidemos nuestras palabras y actitudes.
Buena semana....!!!!

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